Psicóloga transpersonal, educadora y doula de muerte.
Trabajo en el campo de la muerte, pero mi labor está al servicio de la vida.
Creo espacios para que personas y comunidades puedan explorar su relación con la muerte, el duelo y las grandes transiciones de la experiencia humana. Esta labor toma distintas formas: acompañamiento, formación, investigación y servicio en comunidad.
En todas ellas vuelve una misma búsqueda: observar cómo se transforma nuestra manera de vivir cuando nos permitimos relacionarnos íntimamente con la muerte.
Desde San Miguel de Allende, acompaño a comunidades de México, Latinoamérica y otras partes del mundo.
Una muerte cercana abrió una forma de mirar que todavía me acompaña.
Desde entonces, la ausencia dejó de ser solamente aquello que faltaba. Comenzó a mostrarme lo que permanece, lo que cambia de lugar y lo que continúa en silencio dentro de un vínculo.
Las muertes modifican la manera de estar en el mundo.
Cambian la relación con el tiempo, con el cuerpo, con el amor y con las preguntas que una persona se anima a hacerse.
Durante años volví a esa experiencia desde distintos lugares: el duelo, el acompañamiento, la educación, la investigación y la comunidad. En cada uno de esos espacios, la misma pregunta volvió a abrirse de otra manera.
¿Qué permanece cuando una presencia cambia de forma?
Hablar de la muerte también es acercarse a esa pregunta: mirar qué hacemos con la ausencia, cómo seguimos vinculándonos, qué cuidamos cuando algo cambia y de qué manera la vida continúa pidiendo presencia.
Un umbral es el punto donde algo cambia de estado: una forma termina, otra se transforma y la vida empieza a seguir de otro modo. La muerte marca ese límite y el duelo también.
No te pido que creas. Te invito a cuestionar.
La muerte forma parte de la vida desde el momento en que la vida toma forma. Aparece en su origen, la acompaña y la vuelve finita, frágil y profundamente valiosa.
¿Qué lugar ocupa la muerte en tu manera de mirar la vida?
Aprendimos ideas sobre el cuerpo, la ausencia, el amor y el duelo y también, aprendimos cómo despedir, cómo sufrir, cómo seguir, cómo hablar de lo que duele y cómo callarlo.
Algunas de esas ideas nos sostienen. Otras empiezan a pedir otra mirada.
Mi labor habita ese punto: el momento en que una certeza pierde rigidez y una persona puede volver a observar aquello que creía cerrado.
Acompañar, enseñar e investigar desde esta mirada implica abrir un espacio donde cada experiencia pueda ser escuchada con cuidado sin imponer una respuesta antes de tiempo.
¿Qué parte de lo aprendido pide ser mirada de nuevo?
Te invito a dejar de repetir una respuesta heredada y a mirar qué pregunta propia quiere abrirse en tu vida.
Antes de continuar te invito a reflexionar a través de una carta
Umbral
El sueño colectivo
Sueño colectivo · Collage digital
Wilka Roig · 2022 – 2024
Quince umbrales del sueño colectivo. Pasá el cursor sobre el mazo para despertar una carta; hacé clic para revelar su mensaje. O dejá que el oráculo elija por vos.